Líbano: Cáritas y las parroquias, refugio para más de un millón de desplazados
Con 89 centros y 3.600 trabajadores y voluntarios, Cáritas Líbano reparte comida, mantas y atención médica en medio de la guerra.

Foto: James Rathmell / Unsplash
La guerra regional ha vuelto a golpear al Líbano. Desde que se intensificaron los combates entre Israel y Hezbolá a comienzos de marzo, más de un millón de personas han tenido que dejar sus casas en el sur del país, el valle de la Becá y Beirut. En abril, Cáritas estimaba en 1,2 millones el número de desplazados.
Cáritas Líbano es una de las redes que más ayuda está llevando. Cuenta con 89 centros en todo el país y unos 3.600 trabajadores y voluntarios. Entre el 2 de marzo y el 20 de abril prestó más de 367.000 servicios: comidas calientes, paquetes de alimentos, kits de higiene, colchones y mantas. Sus clínicas móviles llevan consultas y medicinas a pueblos que se han quedado sin acceso a hospitales.
La Iglesia también ha pagado un alto precio. Varias iglesias y monasterios del sur han sufrido daños, y el padre Pierre Rahi, sacerdote del centro de Cáritas en Marjayoun, murió el 9 de marzo en un bombardeo israelí.
Otras organizaciones cristianas se han sumado. La francesa L’Œuvre d’Orient ha enviado siete convoyes humanitarios en 2026 a los pueblos cristianos del sur, donde apoya escuelas, parroquias y proyectos agrícolas. El nuncio apostólico, Paolo Borgia, coordina la ayuda y participa personalmente en los repartos, y el papa León XIV mantuvo una videollamada con párrocos del sur para expresarles su cercanía.
Las necesidades, advierte Cáritas, crecen más rápido que los fondos: hacen falta refugios, tratamiento para enfermos crónicos, comida para las familias que perdieron sus ingresos y apoyo psicológico, sobre todo para niños y ancianos. La oración y la generosidad de las iglesias de todo el mundo siguen siendo un sostén para un pueblo que no deja de levantarse.
Fuentes: Caritas Australia, Catholic World Report / EWTN News, Catholic Relief Services, ACI Prensa. Foto: James Rathmell / Unsplash.
Por más de un millón de desplazados en el Líbano, por los trabajadores y voluntarios de Cáritas, y por la paz en Oriente Medio.
Señor, tú que eres el Verbo eterno y decidiste hacerte carne para habitar entre nosotros, te adoramos por el misterio incomprensible de tu encarnación. No te quedaste distante ni inaccesible; te hiciste hombre, con cuerpo real, para que pudiéramos ver tu gloria con nuestros propios ojos. Gracias porque en ti encontramos lo que ningún templo ni tabernáculo pudo contener: tu presencia misma, llena de gracia y de verdad, caminando entre tu pueblo. Ayúdanos a no reducir nuestra fe a ideas abstractas, sino a recordar que tú entraste en la historia real, en un cuerpo real, para salvarnos de manera real. Que hoy podamos contemplar tu gloria no solo como un concepto teológico, sino como la certeza de que el Dios infinito se acercó a nosotros en Jesús. En tu nombre oramos. Amén.
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”Juan 1:14