Iglesias con paneles solares: los «faros» que mantienen la luz en Nueva Orleans
La red Community Lighthouse convierte templos en refugios con energía propia cuando los huracanes tumban la red eléctrica.

Foto: Nuno Marques / Unsplash
En Nueva Orleans, cuando un huracán deja la ciudad sin luz, varias iglesias siguen encendidas. Forman parte de Community Lighthouse (Faro Comunitario), una red de templos y centros comunitarios equipados con paneles solares y baterías que funcionan como una microrred y sirven de refugio durante los apagones.
La iniciativa nació después del huracán Ida, en 2021, cuando líderes comunitarios se reunieron convocados por Together New Orleans, una organización que une a congregaciones, sindicatos y grupos vecinales. En 2022, la Greater New Orleans Foundation aportó un millón de dólares para el proyecto piloto; después llegaron dos millones de la ciudad y 3,8 millones de fondos federales.
Hoy hay 14 «faros» en funcionamiento, entre ellos iglesias protestantes y católicas y un centro de salud. La meta es llegar a 86 en Nueva Orleans, para que cada vecino tenga uno a menos de 15 minutos a pie, y hasta 500 en todo el estado de Luisiana.
Durante un apagón, estos lugares ofrecen aire acondicionado, puntos para cargar teléfonos, luz e internet para coordinar la ayuda, además de comida, oxígeno y otros suministros de organizaciones como el Ejército de Salvación. La iglesia metodista First Grace, una de las primeras, puso en marcha su sistema en 2023 sin pagar nada por una instalación de unos 300.000 dólares, y abre sus aulas de escuela dominical para que la gente pueda dormir.
Los voluntarios que cuidan cada faro reciben formación en salud mental, y hay programas de aprendizaje para formar electricistas. Es un ejemplo de cómo las congregaciones pueden convertirse en un servicio esencial para su barrio, y una idea que otras comunidades cristianas podrían adaptar allí donde los apagones son frecuentes.
Fuentes: The Lens. Foto: Nuno Marques / Unsplash.
Señor, tú que eres el Verbo eterno y decidiste hacerte carne para habitar entre nosotros, te adoramos por el misterio incomprensible de tu encarnación. No te quedaste distante ni inaccesible; te hiciste hombre, con cuerpo real, para que pudiéramos ver tu gloria con nuestros propios ojos. Gracias porque en ti encontramos lo que ningún templo ni tabernáculo pudo contener: tu presencia misma, llena de gracia y de verdad, caminando entre tu pueblo. Ayúdanos a no reducir nuestra fe a ideas abstractas, sino a recordar que tú entraste en la historia real, en un cuerpo real, para salvarnos de manera real. Que hoy podamos contemplar tu gloria no solo como un concepto teológico, sino como la certeza de que el Dios infinito se acercó a nosotros en Jesús. En tu nombre oramos. Amén.
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”Juan 1:14