Apagón en Sumatra: millones sin luz y cuatro muertos por el humo de los generadores
El gran corte de mayo, que afectó a casi toda la isla indonesia, dejó una lección sobre cómo usar los generadores con seguridad.

Foto: Felipe Vieira / Unsplash
La noche del viernes 22 de mayo, a las 18:44 hora local, la isla indonesia de Sumatra se quedó casi por completo sin electricidad. El apagón afectó a las provincias de Aceh, Sumatra del Norte, Sumatra Occidental, Riau, Jambi, Bengkulu, Sumatra del Sur y Lampung. Las estimaciones sobre los clientes afectados van de ocho a trece millones.
La compañía eléctrica estatal, PLN, atribuyó el corte a fallas provocadas por el mal tiempo en una línea de transmisión clave de 275 kilovoltios y en otras líneas de la provincia de Jambi. La policía descartó un sabotaje, mientras que el diario The Jakarta Post criticó en un editorial que la empresa se limitara a culpar al clima.
El 23 de mayo, más de 8,5 millones de clientes ya habían recuperado el servicio, y PLN dio por resuelto el problema al día siguiente, aunque en varias zonas los cortes continuaron. En Aceh y Riau, donde muchas casas dependen de bombas eléctricas, faltó también el agua.
La consecuencia más triste fue evitable: cuatro personas murieron intoxicadas por monóxido de carbono al usar generadores en espacios cerrados y sin ventilación. Las autoridades recordaron que el humo de estos aparatos no se ve ni se huele, y que deben funcionar siempre al aire libre y lejos de puertas y ventanas.
Tras el apagón, legisladores y organizaciones de consumidores pidieron compensaciones para los afectados y una modernización de la red eléctrica. La experiencia de Sumatra deja un consejo útil para cualquier familia: tener agua guardada, linternas y baterías, y usar los generadores con seguridad.
Fuentes: Antara, The Jakarta Post, Asia News Network. Foto: Felipe Vieira / Unsplash.
Por las familias de quienes murieron en Sumatra y por los millones que siguen sin luz, para que reciban ayuda pronto.
Señor, tú que eres el Verbo eterno y decidiste hacerte carne para habitar entre nosotros, te adoramos por el misterio incomprensible de tu encarnación. No te quedaste distante ni inaccesible; te hiciste hombre, con cuerpo real, para que pudiéramos ver tu gloria con nuestros propios ojos. Gracias porque en ti encontramos lo que ningún templo ni tabernáculo pudo contener: tu presencia misma, llena de gracia y de verdad, caminando entre tu pueblo. Ayúdanos a no reducir nuestra fe a ideas abstractas, sino a recordar que tú entraste en la historia real, en un cuerpo real, para salvarnos de manera real. Que hoy podamos contemplar tu gloria no solo como un concepto teológico, sino como la certeza de que el Dios infinito se acercó a nosotros en Jesús. En tu nombre oramos. Amén.
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”Juan 1:14